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Dentro del grupo complejo de TB (tuberculosis) hay varias especies de micobacterias, cada una con un grado variado de preferencia por diferentes huéspedes animales. Desde La Clínica Veterinaria del Estadio te contamos cómo es la formación de tubérculos, que son nódulos pequeños, redondeados e inflamados en nuestros gatos.

La mycobacteria tuberculosis prefiere a los humanos como huésped primario, aunque también puede infectar una serie de especies animales, incluidos gatos, perros, tejones y ganado. Curiosamente, los gatos muestran una alta resistencia a esta especie de micobacteria.

¿Qué tratamientos hay disponibles?

 

El tratamiento de la tuberculosis en gatos son difíciles por muchas razones y deben analizarse en profundidad con el veterinario a la hora de realizar alguno. Los antibióticos han mostrado cierto grado de éxito, pero el tratamiento es a largo plazo y a menudo requiere varios medicamentos en combinación.

Un gran porcentaje de gatos no se recuperará de la enfermedad, incluso con tratamiento. También existe la posibilidad de que se desarrolle resistencia a los antibióticos, lo que debe considerarse cuidadosamente ya que la TB es una infección humana grave.

 

Finalmente, existe la posibilidad de que aquellos en contacto cercano con el gato se infecten. Dependiendo de las circunstancias, el tratamiento puede no ser recomendado.

Si tienes alguna inquietud o deseas algún consejo, contacta con nuestros profesionales veterinarios de la clínica.

Aunque los gatos pueden adquirir infecciones de tuberculosis, hoy en día es relativamente raro. Un estudio realizado por la Royal (Dick) School of Veterinary Studies y el Roslin Institute encontró que aproximadamente el 1% de las muestras de tejido felino que se enviaron para análisis de rutina tenían indicaciones de infección por micobacterias. De las muestras que se cultivaron, solo el 15% contenía M. bovis. Históricamente, la transmisión de M. bovis de un gato a un humano ha sido muy rara, con solo un grupo aislado de dos personas con transmisión daban positivo.

Síntomas 

Las infecciones de tuberculosis en los gatos aparecen primero, más comúnmente, como heridas en la piel que no sanan con los ganglios linfáticos inflamados. Las llagas en la piel o las heridas por mordeduras se encuentran en diferentes lugares del cuerpo, pero generalmente aparecen en las piernas y la cabeza. La caza de presas y la lucha territorial son las dos rutas más frecuentes de infección.

Con menos frecuencia, los gatos pueden infectarse al beber leche no pasteurizada, en cuyo caso la enfermedad se presentará primero en el estómago o los intestinos. También  es menos común que un gato adquiera la infección por inhalación de las micobacterias de un animal infectado. La enfermedad adquirida a través de esta ruta se presentará primero en las vías respiratorias o los pulmones.

Independientemente de la ubicación de la infección primaria, la enfermedad puede progresar a una infección sistémica donde los signos clínicos aparecerán como pérdida de peso, tos o dificultad para respirar.

Cabe señalar que estos signos clínicos no son exclusivos de la tuberculosis y se debe consultar a un veterinario inmediatamente para diagnosticar la enfermedad. Si el veterinario sospecha que puede ser tuberculosis, presentará muestras para su investigación. Si se identifica M. bovis en cualquier animal en España, entonces es obligatorio que se informe al AHVLA.

 

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